• Este bonito conjunto con entramado de madera, voladizo y ventanas con parteluz, restaurado en 2001, es típico de la arquitectura de Troyes del siglo XVI.
    Hasta el siglo XVIII, las religiosas alojaron y educaron a las huérfanas, apodadas Grisettes por su uniforme gris. El «barrio bajo» y la parroquia Saint-Nizier acogieron durante mucho tiempo a personas necesitadas.
    El reverendo padre Lafra, al que está dedicada esta calle, fue un jesuita de Troyes que dedicó su vida a los jóvenes y desfavorecidos. En 1921 creó L’Alerte, una asociación cultural y deportiva que impulsó entre otras cosas, una escuela de música y una banda de renombre, que consigue mantenerse hoy en día gracias a los voluntarios. Su busto en broce se encuentra cerca de la iglesia Saint-Nizier.