Municipio de 7,3 km², con 626 habitantes y cuyo gentilicio en francés es «mousséens», al sur del área metropolitana de Troyes, a 14,2 km del centro de esta ciudad. Conectado por las carreteras D25, D85 y D444, la entrada a Moussey se encuentra a menos de 2 km de la salida 21 de la autopista A5 desde París.
La actividad agrícola sigue siendo importante en el municipio. El ayuntamiento creó una zona de actividades artesanales en 2003.
Cuenta con una estructura intermunicipal que permite acoger a los niños de infantil y de primaria.
Se han puesto en marcha numerosas iniciativas para mantener la actividad local, en concreto, actividades asociativas y deportivas entre las que destaca la originalidad y longevidad del club deportivo de Moussey, un club de ping-pong que lleva participando a nivel regional hace 50 años.
Al nordeste de Moussey se pueden encontrar dos edificios excepcionales dentro del entorno rural del territorio municipal: el castillo de Villebertin, antiguo castillo feudal que muestra lo mejor del siglo XIX en la actualidad, y el Domaine de la Creuse, edificio construido en el siglo XVIII con la arquitectura tradicional de la región de Champagne, los entramados de madera. Es posible alojarse en las habitaciones del Domaine de la Creuse y disfrutar del entorno bucólico y refinado.
Moussey ha sabido conservar su carácter rural poniendo de relieve sus construcciones tradicionales como el lavadero y el muro exterior de la antigua casa parroquial.  Este lavadero, construido en 1861 y testigo de cómo era el día a día de sus habitantes hasta 1950, se puede ver entre los números 44 y 46 de la carretera de Villebertin, a la entrada del municipio desde Chaource.
Un poco más alejada, en el centro del municipio, se encuentra la iglesia Saint-Martin, que atrae todas las miradas por su arquitectura románica. Como sucede en escasas ocasiones, la iglesia de Moussey se mantiene en su estado original y sin ninguna modificación invasiva del siglo XVI. Esta iglesia fue declarada monumento histórico en 1926.
Sus vidrieras datan del siglo XVI, al igual que buena parte de las vidrieras de la región, y se declararon monumentos históricos en 1913. La simplicidad de sus líneas, sus pequeñas ventanas en plena cimbra y su gran pórtico le proporcionan un gran encanto. Al igual que su órgano del siglo XIX, que fue declarado monumento histórico en su categoría de objetos en 1980.
 

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